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Aurora Carranza Rodríguez nació en Monterrey, Nuevo León el 10 de diciembre de 1989 y es egresada de la Universidad TecMilenio, de la licenciatura en Diseño Gráfico y Animación. Desde su niñez recibió mucha influencia por parte de su familia sobre las distintas expresiones artísticas, siendo sus predilectas la animación, el canto y la literatura. A la edad de 15 años comenzó a escribir la que se convertiría en su primer novela: La Conquista de los Dioses, ubicada en un universo mítico que fue creado con la ayuda de sus seres queridos, con la intención de compartir al mundo sus pensamientos, sentimientos y aventuras. Poco tiempo después, decidió que la historia permitiría romper el estereotipo de que lo sobrenatural y la magia suelen ser sinónimos de la perfección.

Cuarteles Silma: El equipo de natación

Los conocemos por sus historias, pero en el mundo exterior no son más que compañeros de trabajo, colaboradores y conocidos dentro de una misma empresa. No hay relaciones familiares, no hay odio contra el enemigo. Ellos crean esos mundos y esas identidades desde los Cuarteles Silma.

Pero ese día no debió ir a trabajar. Lo presentía.

Sólrac observó, con una mirada desconfiada, cómo la pequeña Emy volaba de un lado a otro, riendo sin parar, susurrando al oído de varias de sus compañeras de trabajo. Kyra sonrió de lado y le guiñó un ojo a la pequeña hada, quien voló de inmediato hacia Ella, quien se sonrojó un poco y tras una breve pausa asintió con suavidad.

Siempre que Emy tramaba algo, el infierno se desataba. Y todo resultaba peor cuando las mujeres del grupo se ponían de acuerdo.

—No soy el único asustado, ¿verdad? —susurró una voz joven a su derecha. Dominic acababa de ingresar a la oficina y, con un termo entre sus manos, observaba lo mismo que el híbrido había estado estudiando.

—Yo no estoy asustado, pero esto no me gusta. Llevan cuchicheando desde hace una media hora —habló Nikolai, acercándose a sus dos compañeros y entrecerrando sus ojos cuando Emy pasó volando con rapidez por encima de su cabeza.

La hadita habló algo con Aucarod quien, sentada en su escritorio, soltó una leve carcajada y le susurró algo al oído. La pequeña rubia de inmediato salió volando hasta llegar con Amith, quien se puso de pie y salió corriendo hacia las escaleras que daban al gimnasio.

Algo no andaba bien.

El joven híbrido comenzó a caminar hacia el área del comedor, a donde solo unos segundos atrás Ella se había dirigido con una taza en mano. Nikolai y Dominic no tardaron en seguirle.

—¿Qué pretenden ahora, Ella? —habló Sólrac con la joven mujer, sabiendo que ella era fácil de leer y no acostumbraba mentirles.

La pelinegra se sonrojó un poco al verse descubierta, pero mantuvo su rostro tranquilo mientras se servía una taza de té de manzanilla.

—No sé de qué me hablas… solo estoy haciendo algo de desayunar antes de empezar a trabajar.

—¿Y acostumbras desayunar tu té con sal? —preguntó Nikolai con un leve tono de burla, a la par que se recargaba en la encimera del comedor.

Ella soltó un pequeño gritito frustrado al darse cuenta de su error; de nuevo había confundido el recipiente de azúcar con el de la sal por estar distraída.

—Vamos Ella, ¿nos puedes decir qué está ocurriendo? —pidió Dominic, acercándose y sonriendo de forma tranquila, un truco que había aprendido que funcionaba con ella cuando trabajaban juntos.

Antes de que pudieran obtener información de la joven, Emy ingresó volando al comedor y creció de inmediato, tomando la apariencia de una jovencita. Una jovencita muy enfadada.

—¡No, señor! ¡No he estado planeando todo esto con cuidado para que le saquen la información a nuestras espaldas!

—La que actúa a nuestras espaldas eres tú. ¿Por qué tanto secretismo? ¿Y sólo planeado entre las mujeres de aquí? ¡Aquí hay gato encerrado!

—No es nada malo, se los prometo. Es solo —Emy juntó sus manos e hizo un puchero, cuando sintió la mirada de los tres hombres sobre ella—… digamos que los escuché hablar el otro día.

—¿Nos escuchaste o nos espiabas? —fue la pregunta del joven híbrido, mientras sentía su irritación crecer a cada segundo.

—¡Fue un accidente, lo juro! Había ido al gimnasio a buscar un licuado de chocolate que había dejado olvidado y los vi hablando. Entonces Dominic les propuso la rutina y ¡me pareció fenomenal!

Tres manos volaron a las frentes de sus respectivos dueños.

—Nos escuchaste hablar del grupo de natación —murmuró Dominic por lo bajo. Levantando la vista, observó cómo Sólrac y Nikolai, ya recuperados, le miraban con reproche—. ¡Ustedes fueron los que no quisieron ir a hablar a otro lugar!

—No sabíamos que nos espiarían —respondió Nikolai, dirigiendo su mirada de nuevo a Emy, quien los observaba expectante—. La respuesta es no.

—¡Ay, por favor! ¡Si ya está todo planeado! Después del almuerzo todos iremos al gimnasio para darles ánimo y ver quién es el mejor nadando.

—No recuerdo haber accedido a montar un número de circo para ti —respondió Sólrac.

Emy comenzó a ponerse de color morado. Los tres hombres tragaron saliva.

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—Esto es humillante.

—Pudo ser peor, pudo habernos hecho aparecer en la calle, sin ropa.

—Pudiste haberte guardado tu increíble idea de hacer natación.

—Me pareció una buena forma de ejercitarnos, no pensé que se convertiría en todo un espectáculo.

Sólrac suspiró y se preparó mentalmente para ignorarlos a todos.

—Solo acabemos con esto. Una carrera nadando de un lado a otro de la alberca y se acabó. Sin reclamos, sin bailes de victoria, sin hacer caso a nadie, ¿entendido? —indicó Nikolai, obteniendo un asentimiento de sus dos compañeros.

Salieron de los vestidores, ya con sus trajes de baño puestos, y se sorprendieron al ver no solo a sus compañeras de piso en el lugar, sino a toda la empresa. Las tres directoras incluidas.

Una de ellas les lanzaba vítores y hacía sonar unas matracas… Sólrac no quiso indagar de dónde las había sacado. Las porras de ella y sus compañeras parecieron inflar el ego de Nikolai quien, pese a que acababa de dar unas órdenes directas, se encontró saludándolas con la mano y obteniendo más gritos y exclamaciones de las mujeres.

La segunda aplaudía y les daba ánimo de una forma un poco más calmada, parecía tener verdadero interés en ver quién saldría vencedor en esta pequeña competencia. Dominic le sonrió directamente y saludó de vuelta cuando ella le lanzó vítores.

La tercera tenía su rostro oculto entre sus manos y los codos sobre sus rodillas. Parecía estar avergonzada, pero los hombres podían ver que sus hombros no dejaban de subir y bajar a un ritmo acelerado. La traidora estaba riéndose, Sólrac no encontró en ese momento la fuerza ni el interés para vengarse de inmediato, pero estaba muy equivocada si creía que volvería a trabajar sin oponer resistencia.

Los hombres restantes de la empresa les chiflaban de forma burlona, otros lucían indiferentes ante tal espectáculo –pero se habían visto obligados a asistir– y otros más formaban parte de los vítores y porras.

—Terminemos con esto, ¿quieren? —suspiró Sólrac, a la par que se acercaba a la orilla de la alberca y hacía unos cuantos estiramientos.

No tardaron en imitarlo Nikolai y Dominic. La pequeña Isabel se acercó corriendo con un silbato en mano, en su hombro descansaba Emy.

—¿Listos? —preguntó la niña con emoción. Al no obtener ninguna negativa, comenzó a dar las indicaciones—. Prepárense… listos… ¡salgan!

El sonido del silbato se vio ahogado bajo el estruendo de los gritos de todos los presentes. Los tres nadadores se lanzaron en picada y comenzaron a nadar con todas sus fuerzas. La verdad es que el ejercicio era revitalizante, pese a las circunstancias con las que habían llegado a esto.

Muy pronto, demasiado pronto para el gusto de varios de los espectadores, la carrera terminó, con Sólrac reclamando la victoria.

Dominic se dejó caer sobre el azulejo de la alberca, jadeando con fuerza. Haber intentado nadar a la par que sus dos compañeros lo había dejado agotado. Nikolai estaba de pie, sujetando sus rodillas y reclinando su torso al frente, respirando con algo de cansancio, mientras observaba con disgusto al joven híbrido, quien parecía extrañado de verlos con tal grado de fatiga.

Todos celebraron la victoria y Sólrac se permitió levantar una mano con suavidad, agradeciendo a los asistentes. Fue toda la respuesta que obtuvieron de él, pues entre gritos y exclamaciones, el joven híbrido se marchó de nuevo a los vestidores.

Dominic no tardó en ponerse de pie y seguirlo a paso tranquilo, despidiéndose de sus compañeros de oficina. Nikolai se dio el gusto de celebrar su segundo lugar, recibiendo las medallas de chocolate con envoltura dorada que Emy había preparado.

—¡Se marcharon y no me permitieron darles sus premios de forma adecuada! —exclamó la pequeña hada, en medio de un berrinche.

—Les daré las suyas, no te preocupes —la reconfortó el joven pelinegro, tomando las medallas y despidiéndose de nueva cuenta de todos, agradeciendo la atención y guiñándole el ojo a varias de sus compañeras.

Dentro de los vestidores, Sólrac ya se encontraba a medio vestir cuando Nikolai lo enfrentó.

—No es justo —reclamó el cazador—. Abusaste de tu fuerza élfica.

—¿Cuál fuerza élfica? Así nado siempre.

—Mentiras —fue el murmullo que llegó de parte de Dominic mientras amarraba las agujetas de sus zapatos. Luego de un segundo comenzó a reír de forma relajada—. No me molestaría hacer esto de nuevo.

—Ni se te ocurra —fue la respuesta del híbrido.

Nikolai rio entre dientes y le entregó su medalla a su compañero más joven. Sólrac observó esto y enarcó una ceja cuando el pelinegro le dio la espalda.

—No mereces esta medalla —reclamó Nikolai, agitando levemente el chocolate por encima de su hombro izquierdo. Lo desenvolvió y se lo comió de un bocado.

El mitad elfo resopló por la nariz y terminó de colocarse su camisa.

—No soy fan del chocolate. Por cierto —susurró lo último, captando la atención de sus compañeros—, la próxima vez que Emy tenga el día libre, véanme en mi escritorio. Tenemos que cobrar venganza por este espectáculo.

—¡Cuenten conmigo! —se escuchó una voz exclamar detrás de la puerta que daba a las oficinas.

Las villanas cliché. ‘Villanas-sue’

Las villanas idealizadas, mejor conocidas con el término ‘Villain Sue’ (un derivado de ‘Mary Sue’, en inglés) corren libres por todos lados, donde sea que haya villanos sexy.

A continuación te dejamos algunos de los aspectos más cliché que las mujeres villanas suelen tener y, por lo tanto, que tú debes evitar a toda costa al escribir sobre ellas:

  1. Visten de forma muy ‘sexy’ o con trajes muy reveladores.
  2. Rasgos emo/góticos cliché. Por ejemplo, visten completamente de negro, su maquillaje es oscuro, la temática es de vampiros, etc.
  3. Son ‘incomprendidas’.
  4. Tienen pasados súper trágicos.
  5. Tienen pasados que involucran escenas incoherentes de asesinatos.
  6. Cualquier crimen que hayan cometido (como las escenas de asesinato mencionadas) no fueron en realidad su culpa.
  7. Sus poderes son similares a los de los vampiros o demonios.
  8. SON vampiros o demonios.
  9. Tienen nombres ridículos y oscuros o escalofriantes,  como “La Dama de la Rosa de Sangre” o “Seductores de las Pesadillas Sangrientas”
  10. Superan al héroe con facilidad.
  11. El héroe se enamora de ella.
  12. La policía local constantemente falla en capturarla porque se distraen fácilmente por lo sexy que es.
  13. Por ninguna razón aparente, actúan como si todas las otras mujeres fueran basura.

Hay mil maneras de crear un buen personaje y hacer que tu villana sea temible y genial al mismo tiempo. De momento, para ello te recomendamos evitar el uso de estos recursos.

14 pasos para formar un hábito de escritura

Escribe todos los días en este año: 14 Pasos para Formar un Hábito de Escritura.

Si quieres ser un escritor, la cosa más importante y sencilla que puedes hacer es escribir. Y escribir, curiosamente, no es lo más difícil. La parte difícil es empezar a escribir. La mejor forma de evitar atascarte en la fase pre-inicial es escribir constantemente lo suficiente para que nunca parezca que necesites comenzar de nuevo.

Lamentablemente, mientras muchos expertos defienden el hábito de escribir diariamente, es raro que cualquiera supere el consejo de “solo hacerlo”. La sugerencia de que tú mismo te armes de voluntad y entres en acción – también conocido como “la falacia de Nike” – es tan popular en la cultura Americana que muy seguido se deja sin cuestionar. Aún así, luego de muchos estudios se ha demostrado que la voluntad no es suficiente. Si quieres desarrollar un nuevo hábito, necesitas tener las estrategias correctas.

Este artículo te guiará a través de una estrategia para desarrollar un hábito de escritura diaria en el año – y todo aquí está respaldado por el estudio empírico basado en la formación de hábitos. Aunque no daré un enlace a cada estudio que mencione, les dejaré algunos de los libros que más sirven en el tema al final de este artículo.

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Lo que dicen los autores. Bloqueos de escritor. Parte 3

Silma busca apoyar a los nuevos talentos a nunca desmotivarse, a siempre luchar y buscar conseguir que sus manuscritos sean publicados, con las herramientas adecuadas, desde luego.

Pensando en esto, hemos preparado unos pequeños consejos y entrevistas de compañeros escritores, dentro y fuera de Silma, que esperamos les sirvan de apoyo para sus propios trabajos. Estén atentos a nuestra página, pues estaremos publicando estos consejos, así como temas variados, semanalmente.

Finalizando el tema del bloqueo de escritor, comentamos a nuestros entrevistados lo siguiente:


Autores como N. K. Jemisin y Sharon Shinn dicen que el escritor que apenas va iniciando su camino, ante un bloqueo, debe ser “persistente” y “arréglalo luego. Por ahora, ¡sólo escribe!”. Poniendo el ejemplo, ¿qué haces para superar a este terrible villano?

  • Carlos Calles
    La única solución, qué cliché pero ni modo, es enfrentarlo. Sentarse, leer lo escrito y corregir. Ahí es cuando entiendo eso de “escribir es un acto de valentía”. El texto es un monstruo con características similares a las nuestras, por eso es tan difícil enfrentarlo, es una lucha contra una parte de nosotros mismos. Otra posibilidad para vencer ese miedo al texto es pasarle el texto a algún amigo escritor para recibir retroalimentación desde una perspectiva fresca. Aunque, en el fondo, sigue siendo una forma de evasión, de prolongar el momento de tomar las armas y salir al campo de batalla. […] La solución es siempre empezar a escribir. Y si creo que nada sale, realizo ejercicios de escritura automática. Cierro los ojos y empiezo a escribir lo primero que me venga a la mente, sin límite y sin censura. O parto de una frase: De día soy maestro, pero de noche me convierto en un panadero. Y escribo la historia del panadero y que por las mañanas siempre estoy de nuevo en la cama. Lo que sea, lo que sirva, por más horrible o más idiota o más inútil que sea. 
  • Yolanda Chapa
    Espero a que la mente se libere, haciendo otra cosa, actuando la escena que se me dificulta, escribiendo otra cosa o entreteniéndome para despejarme. 
  • Aurora Carranza
    Lo que suelo hacer cuando me pasa es cerrar lo que estoy trabajando y relajarme, pensar en otras cosas, escuchar música que me distraiga un poco. Si intento buscar nuevas formas de inspirarme, sólo me bloqueo más, por lo que suelo distraerme en otro tema y el momento simplemente regresa a mí. Es como me ha funcionado hasta la fecha. 
  • Lorena Martínez
    Me pongo a leer lo que llevo escrito, y salta a la vista el primer problema: el lugar está mal descrito. Se corrige. Leo de nuevo: ese poder/ataque/magia/arma/objeto no lo tenía hace dos segundos. Se corrige. Leo de nuevo: El personaje, ni muerto, haría estas cosas, es tiempo de analizar las cosas y aquí salen dos caminos: resulta que hay una motivación que no había visto para que el personaje actúe de esta manera y hay que explicarlo en su pasado o en el futuro; o bien hay que deshacernos de esto y encontrar otro camino más plausible. Estos son solo algunos incidentes que me han ocurrido. Hay miles más, pero como ven lo resuelvo repasando mi historia, a veces para mayor facilidad dibujo los escenarios o los personajes para ayudarme a visualizar lo que está pasando. 
  • Nora Cayetano
    Una vez que siento que me he despejado lo suficiente, vuelvo a la historia. Si ésta sigue de terca y no encuentro cómo pasar de la escena, me la salto y continúo con lo que sigue, ya que tarde o temprano sabremos (mis personajes y yo) qué es lo que necesitamos que sucede ahí. También me sirve encerrarme dentro de mí misma, con música de fondo, para que nada ni nadie me interrumpa. Los retiros son de mucha utilidad.

Si quieres saber sobre algún tema en específico, o te gustaría preguntarnos por algún caso en particular, puedes enviarnos un correo a fan@silmaed.com o escribirnos en nuestras redes con el hashtag #PreguntaSilma.

Lo que dicen los autores. Bloqueos de escritor. Parte 2

Silma busca apoyar a los nuevos talentos a nunca desmotivarse, a siempre luchar y buscar conseguir que sus manuscritos sean publicados, con las herramientas adecuadas, desde luego.

Pensando en esto, hemos preparado unos pequeños consejos y entrevistas de compañeros escritores, dentro y fuera de Silma, que esperamos les sirvan de apoyo para sus propios trabajos. Estén atentos a nuestra página, pues estaremos publicando estos consejos, así como temas variados, semanalmente.

Continuando con el tema del bloqueo del escritor, a las escritoras de fantasía quisimos hacerles una pregunta un poco más personal, que fue la siguiente:


Cuando están tan bloqueadas que no pueden avanzar ni una coma, ¿cómo se sienten sus personajes?

  • Yolanda Chapa:
    Creo que dirían algo así como “Ahí va otra vez”, y resoplarían y se sentarían en una esquina para platicar de las últimas novedades del día. De vez en cuando, tomarán turnos para ver si avanzo.

  • Aurora Carranza:
    Creo que Sólrac se sentiría molesto por no poder continuar y dar por terminado su trabajo en ese momento. Amith seguramente me gritaría, queriendo escapar de ese vacío. Aucarod creo que en un principio se frustraría y luego le daría mil vueltas al lugar, hasta aceptar que no hay nada que los pueda sacar de ahí. Gareth entraría en pánico, definitivamente. Nébur me da la impresión de que se quedaría sentado esperando a que en algún momento todo siga su curso. Dráilem sin duda ya habría dado vueltas a toda la isla, siguiendo a Aucarod y, al verla rendirse, seguiría dando más vueltas todavía, no queriendo fallarle. Fálleng seguramente habría abierto un portal con su magia y escapado lejos de la incompetencia de la escritora. Con toda honestidad, jeje. Inos sentiría impotencia, siendo tan poderoso como es no creo que le cayera en gracia depender de que a la autora le desaparezca su bloqueo. Céfiro y Kilín se sentarían a jugar con la arena, sin duda, esperando a que todo siga su curso (creo que le harían buena compañía a Nébur).

  • Lorena Martínez: Algunos me dejan de hablar, se desaparecen de mis sueños y de nuestras actividades cotidianas. Otros deciden que es buena oportunidad para inundarme con aventuras nuevas y diferentes de la que estamos contando. Y algunos personajes nuevos y desconocidos para mí hasta el momento deciden que es tiempo de aparecer en mi repertorio. De todo pasa.

  • Nora Cayetano: Se fastidian. Se sienten como niños que quieren salir a jugar al patio pero que su mamá nos les deja, con la excusa de que está lloviendo o no hay nadie que les pueda echar el ojo. A veces me pagan con la misma moneda y no atienden a mis llamadas cuando los busco, dejándome sola cuando menos quiero estarlo. Aunque mucho depende de sus personalidades. En el caso de Toy-Box tuve un bloqueo muy fuerte, pero no porque mi vida estuviera patas arriba, sino porque llegué a un nudo de la historia donde dos de los personajes no sabían cómo proceder y yo no veía la solución a su problema. Para Daciel, aquella parálisis en la historia fue horrible; podía sentirlo ansioso, dándome dolores de cabeza, desesperado porque volviéramos a él y a su historia.

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Lo que dicen los autores. Bloqueos de escritor. Parte 1

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El tema de hoy es el bloqueo de inspiración. El peor enemigo de cualquier creativo o estudiante en medio de un proyecto importante.

¿Qué es? ¿Un miedo? ¿Pereza? ¿El final de una idea extraordinaria?
Nos dimos a la tarea de entrevistar a diferentes autores para que nos contaran cómo libran esta batalla. He aquí sus respuestas:


¿Cómo experimentan el bloqueo de escritor?

  • Carlos Calles (El polvo que se acumula en los objetos)
    Más que bloqueo, hay días que a mí me da miedo la página. Y no la página en blanco, sino la página ya escrita. Ese momento en el que me enfrento a lo que escribí el día anterior y tengo que revisarlo antes de seguir. […] También hay días que, simplemente, prefiero no escribir. Si me siento cansado, con hambre o lo que sea. Entonces tomo un libro y leo. O juego Nintendo. O cocino. Y aunque no sea consciente, en el fondo estoy jugando con las ideas o cocinándolas. Escribir es una actividad de gozo, si en definitiva no estoy en el ambiente, no escribo. Pero los demás días me obligo, para no fallarle a la disciplina, a sentarme y a sacarle filo a la punta del lápiz. Escribir es lo más divertido de mi vida.
  • Yolanda Chapa (Lani y el encuentro con la muerte)
    Con frustración al principio, pero luego me pongo a pensar en posibles soluciones o dejo pasar el tiempo para meditar con la mente más clara.
  • Aurora Carranza (La Conquista de los Dioses)
    El bloqueo lo experimento muchas veces cuando tengo que hacer un cambio de escena drástico o cuando tengo que escribir un momento con fuertes emociones. Siempre que hay un cambio extremo me quedo en seco. […] Esos bloqueos son horribles. Viéndolo como mis personajes, los puedo ver varados en medio de la nada, en una isla sin siquiera un solo árbol y con el mar enfrente.[…]
  • Lorena Martínez (Sombras)
    Mucho tarde en descubrir que en mi caso no es que no sepa qué escribir, o que me de miedo la página en blanco, o que no quiera recortar mis escritos; la realidad es que lo que estoy escribiendo o ideando no me gusta, o no cuadra, o es trilladísimo o cursi. No es a donde quiero ir. Y eso me deja sin escribir por días. Hasta que me pongo a pensar qué es lo que no está cuadrando. ¿Por qué la escena no parece tener cabida? O, ¿por qué el diálogo no me gusta? ¿Qué es lo que está mal con las acciones que están tomando los personajes? ¿Por qué el personaje se rehúsa a hacer lo que le pido? Entonces es tiempo de tomar acción.
  • Nora Cayetano (Toy-Box)
    Casi siempre, cuando me bloqueo es porque las cosas que ocurren en mi día a día me tienen saturada. Entonces, cuando al fin me puedo poner delante de una hoja en blanco o de la computadora, en vez de ponerme a escribir, mi mente busca vaciarse en redes sociales o en alguna lectura ajena a mis proyectos. Si trato de forzarme y escribir algo decente, no puedo sacar más que una línea o un fragmento de escena que no termina de convencerme. Así experimento mi bloqueo de escritor.
  • Felipe Montes (Yerbabuena)
    No entiendo, y creo que no existe, ese famoso bloqueo creativo. Quizá existen el cansancio y el aburrimiento, aunque también podríamos dudarlo, y a partir de ellos hemos inventado el pretexto de tal bloqueo. Pero no hay bloqueo.

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